¿Arsénico en mi comida?

0
291

En años recientes se ha comentado mucho sobre la presencia del arsénico en los alimentos. Pero ¿Qué es el arsénico? ¿Dónde se encuentra? ¿Cómo nos afecta? ¿Qué podemos hacer para manejar los cultivos en áreas contaminadas?

El arsénico es un metaloide (tiene propiedades entre los metales de transición y los no metales) cuyo símbolo atómico es As.  Se encuentra naturalmente en el ambiente por los procesos de meteorización de las rocas, solubilización en áreas geotermales y emisiones volcánicas. Su presencia se ha exacerbado por procesos antropogénicos desmedidos como la minería, uso de combustibles fósiles y pesticidas.

- ANUNCIO -

El arsénico resulta ser tóxico para los seres humanos ya que puede causar cáncer, problemas cardiovasculares y neurológicos (Jomova et al. 2011). Al igual que con cualquier sustancia todo va a depender de la dosis, forma de exposición y frecuencia de la misma. En el caso del arsénico su forma inorgánica resulta ser más tóxica para los organismos y hasta puede llegar a ser letal en algunos casos.  Una de las formas más fáciles de exponerse al arsénico es mediante la ingestión de alimentos que hayan sido cultivados en suelos y/o cercano a cuerpos de agua contaminados con la sustancia (Bundschuh et al. 2012). De acuerdo con un estudio conjunto realizado entre la Organización Mundial de la Salud (WHO) y  la Organización para la Agricultura y Alimentación (FAO) en 2010 encontraron que existe evidencia de que en las áreas donde la concentración de arsénico inorgánico en las aguas es mayor o igual a 50-100 ug/L; la población muestra efectos adversos a la salud. Estudios han determinado que países como Argentina, Chile, Méjico, China, Hungría, India y Vietnam tienen acuíferos con alto contenido de arsénico. En India específicamente en la región de Bengal hay más de 40 millones de personas que consumen agua con un contenido excesivo de la sustancia (Smedley and Kinniburgh 2002).

El arsénico puede ser absorbido por las plantas mediante sus raíces en los receptores de fosfatos (Zhao et al. 2009). De ahí una parte se almacena en el tejido y la otra se dispersa a otras partes de la planta. Dado que el punto de entrada es en la raíz; esta es el área donde se encuentra la mayor concentración  y lo usual es que los frutos conservan la menor cantidad de la sustancia. Aunque la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA) no ha establecido límites para la concentración de arsénico en la comida; la Organización para la Agricultura y Alimentación (FAO) establece un máximo de 3 ug/kg por kg diario.

Para evitar que nuestros alimentos se contaminen es necesario monitorear el suelo y agua previo a cualquier proceso agrícola. Si identificamos que existe contaminación tenemos dos opciones; tomar medidas remediativas o no desarrollar el área. Si decidimos continuar con procesos agrícolas podemos incorporar el uso de composta. La materia orgánica inmoviliza el arsénico; ya que se forman compuestos que incorporan complejas cadenas de carbono (Cao and Ma 2004). Estos compuestos dificultan que las plantas los puedan absorber  y a su vez se minimiza la absorción del arsénico.

Es importante tomar en cuenta la concentración de fosfatos en el suelo y en la composta usada; ya que estos pueden desplazar al arsénico. Si aumenta drásticamente la cantidad de fosfatos, bicarbonatos y silicatos el arsénico se desplaza de los compuestos dejándolo libre para ser absorbido por las plantas. También cuando las condiciones del terreno se vuelven muy alcalinas (pH> 8.5) se logra desplazar el arsénico que puede estar contenido en  óxidos. Por lo antes mencionado es de suma importancia el monitoreo del terreno (Smedley and Kinniburgh 2002). Este método ha sido eficaz a largo plazo. Cabe destacar que ya que la raíz ha probado ser el punto de mayor absorción en las plantas sería recomendable evitar la siembra de tubérculos en áreas contaminadas.


Referencias

Bundschuh, J., B. Nath, P. Bhattacharya, C.-W. Liu, M. A. Armienta, M. V. Moreno López, D. L. Lopez, J.-S. Jean, L. Cornejo, L. F. Lauer Macedo, and A. T. Filho. 2012. Arsenic in the human food chain: the Latin American perspective. Science of The Total
Environment 429:92–106.

Cao, X., and L. Q. Ma. 2004. Effects of compost and phosphate on plant arsenic accumulation from soils near pressure-treated wood. Environmental Pollution 132:435–442.

Jomova, K., Z. Jenisova, M. Feszterova, S. Baros, J. Liska, D. Hudecova, C. J. Rhodes, and M. Valko. 2011. Arsenic: toxicity, oxidative stress and human disease. Journal of Applied Toxicology 31:95–107.

Smedley, P.L. and D.G. Kinniburgh. 2002. A review of the source, behavior and distribution of arsenic in natural waters. Applied Geochemistry 17:517–568.

Zhao, F. J., J. F. Ma, A. A. Meharg, and S. P. McGrath. 2009. Arsenic uptake and metabolism in plants. New Phytologist 181:777–794.

- ANUNCIO -Informe Agrícola no se solidariza necesariamente con las expresiones vertidas en el artículo. Nos toca a todos, individualmente, estudiar la información y asumir postura al respecto.