Carta a mi mejor amigo

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A mi mejor amigo:

Anduve organizando mi alcoba y en ese vaivén, organizando cosas, me topé con una fotografía nuestra. Por pura casualidad, creo, y si mal no estoy, era aquella que plasmó el momento en que nos conocimos. Aquel verano que apenas tenía siete años y tú unas semanas. Vestías tu pañuelo colorao’, aquel que adornaba tu brilloso pelaje. Recuerdo bien ese día, fue uno de emociones distorsionadas. Sólo era un chamaco, con pocos amigos y sin hermanos, y tú, eras como un intruso a mi espacio en casa. Al mismo tiempo, me alegraba tu llegada, porque, pues, no tenía muchos “panas” en aquel entonces y me hacías compañía. Desde ese primer día, juraste ante mí tu lealtad.

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Hoy, que ya han pasado casi doce años y, a pesar de que compartimos el mismo terreno (en casa), me tengo que dirigir a ti a través de esta carta que, no podrás leer y tampoco entender. Como dije, vivimos en un mismo sitio y aun así, es como si no te viera, y es por el exceso de vergüenza que recurro a este alocado método (escribirle a mi perro) para desahogarme. En cuentas resumidas quiero, antes que agradecerte, disculparme.

Comienzo con disculparme porque es hoy, después de tanto tiempo y topándome con la imagen, que entiendo todo tu esfuerzo por ser mi mejor amigo, y tristeza por mi desprecio. Es ahora que comprendo mis errores, mi tiempo perdido. Aun así, aunque sea tarde, con los ojos aguaos y la nariz mocosa, te digo: perdóname.

Perdóname por no haber entendido que no comprendes mi lenguaje. Perdóname por las veces que me enfadaba porque no hacías las piruetas que me antojaba que hicieras. Perdóname por las veces que llegaba enfadado y te despreciaba ese saludo tan amoroso. Perdóname porque te encadené. Perdóname porque te tiré a la intemperie, mientras yo, me resguardaba de la lluvia. Perdóname por las veces que tuviste que enfrentar enfermedades, porque no quise asumir mi responsabilidad de llevarte a tu médico (veterinario). Perdóname porque te privé de tu libertad. Perdóname por las veces que te pegué. Perdóname por las veces en que pasabas hambre y sed y, yo sólo tomaba una siesta por mi artera. Perdóname por ser un hipócrita contigo. Perdóname por ser defensor de mis derechos y pisotear los tuyos. Perdóname por cruzar mis brazos cuando veía cuando a una amiga tuya le arrebataban sus crías para sólo lucrarse de esa venta inhumana. Perdóname por poder hacer algo y no haber hecho nada. Sólo trataste lo mejor que pudiste.

Ahora, yo un adulto y tú un viejo. La vida a veces no es justa, llegaste aquí más joven que yo y hoy eres más viejo. Ahora me doy cuenta de mis errores. Ahora trato de enmendarlos. Ahora es que mi corazón se estremece, porque veo que, a pesar de yo haberte fallado, de tú ser un viejo encadenado cogiendo sol y durmiendo todo el día; cuando llego a casa sigues moviendo tu rabito como aquel día de la fotografía.

Cariñosamente, quedo

- ANUNCIO -Informe Agrícola no se solidariza necesariamente con las expresiones vertidas en el artículo. Nos toca a todos, individualmente, estudiar la información y asumir postura al respecto.
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Soy un joven añasqueño soñador, que añora ver a su Tierra natal prosperar. En el 2015, obtuve el grado de Bachiller en Ciencias con concentración en Ciencia Animal e Industria Pecuaria del Colegio de Ciencias Agrícolas en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Actualmente, curso el grado de Maestría en Ciencias en dicho Colegio y especialidad. Tengo el privilegio de ser educador, desempeñándome como Ayudante de Cátedra e Investigador en la Universidad en que me gradué. Soy amante de los animales, los deportes y las letras, me apasiona la agricultura y la enseñanza, asimismo, como nuestra cultura, historia y cocina. Disfruto de ayudar a otros, aprender y transmitir mi conocimiento. Vivo orgulloso de Mi Pueblo, Añasco, y de la bendición de ser puertorriqueño. Para contactarme, pueden enviar un correo electrónico a la dirección: [email protected] Siempre a su disposición.