Crónicas de un productor local esperanzado en superarse

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Segismundo es un joven que recientemente invirtió sus ahorros en un pedazo de tierra en el centro de la Isla. Su sueño es convertirse en un agricultor. Él añora con cultivar su tierra para brindar a su gente productos frescos y con los más altos estándares de calidad. Para ello, Segismundo emplea a unos vecinos de la finca, brindándole una oportunidad de, honradamente, ganarse la vida. Entre sus trabajadores se encuentran dos varones y dos mujeres, siendo todos jefes de familia que acaban de encontrar un sustento económico. Segismundo ahora no es sólo un joven con una pequeña finca, ahora es un empleador. Saludando la mañana a eso de las 05:00, Segismundo parte a su finca para reunirse con sus trabajadores. Al son del machete, la pala y picota, comienzan a preparar el terreno para lo que será, en unas semanas, una finca de pimientos, tomates y algunas viandas. Acompañado de sus trabajadores despiden su día laboral a las 04:00 p.m. para partir a sus hogares. Esto pasaría a convertirse en rutina para ellos.

Poco a poco, ven cómo las semillas germinan. Estas representan una ilusión, la esperanza de cinco familias. Al cabo de pocos meses realizan su primera cosecha y, orgullosos de esta, parten a venderla por su vecindad. Es así como, en un tiempo, Segismundo consigue un contrato con un supermercado. La emoción de este contrato se convierte en motivación para todos, buscarían maximizar su producción y mantener la calidad que les caracterizaba. En un proceso de estricta selección, brindarían a este supermercado los mejores de sus frutos.

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Mientras ellos emplean su máximo esfuerzo para enviar los mejores productos de su cosecha, en el estado de la Florida hay una granja que supera exponencialmente la pequeña finca de Segismundo en tecnología, en capital, en mano de obra, y claro, en producción. Lo que para Segismundo y sus trabajadores requiere un esfuerzo; para estos otros, consiste en velar que la automatización de su producción esté en debido funcionamiento. Es lógico, este productor del extranjero no seleccionará los mejores productos para venderlos (exportarlos) a Puerto Rico. Su mejor cosecha irá a los comercios de su localidad, el restante acá.

En unas semanas, en las góndolas del supermercado, en la sección de verduras, habrá una competencia entre los frutos de Segismundo y los del extraño. En una desbalanceada contienda que desfavorece a Segismundo, los productos del ajeno se encuentran en una proporción cuatro a uno (4:1), siendo anunciados como “frescos”, dándole pauta en los anuncios y especiales y, sobre todo, a un menor precio. Poco a poco, la góndola va vaciándose, los carritos de compra llenándose y la cosecha de Segismundo siendo desplazada por la extranjera. Las pérdidas económicas impactarán las finanzas de Segismundo, forzándolo a cesar producción.

Queda destrozada la ilusión y esperanza de un joven emprendedor con ganas de inyectar a la economía de su país, de ser empleador, de ser ejemplo de superación y brindar esta misma oportunidad a otras cuatro familias. Ha sido tronchada por el gran productor extranjero. Ha quedado en la nada lo que comenzó con una ilusión.


Informe Agrícola – Agricultura en Puerto Rico

- ANUNCIO -Informe Agrícola no se solidariza necesariamente con las expresiones vertidas en el artículo. Nos toca a todos, individualmente, estudiar la información y asumir postura al respecto.

2 COMENTARIOS

  1. Soy una vieja añasqueña y soñadora, me gradué de agronoma en 1982. Conocí muchos Segismundo, la situación de los agricultores era igual. No ha cambiado. Quisiera pensar que cambiara…

    • De igual manera deseamos pensar que cambiará, por eso seguimos luchando y compartiendo con ustedes todo lo que podamos sobre la agricultura y como podemos echarla hacia adelante. Gracias por comentar!

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