Pensando como colectivo: El reto de las bolsas reusables

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Unuevo año comienza, con nuevos retos y nuevas metas. A nivel individual todos tenemos retos y metas con diversos grados de dificultad. Sin embargo, en los tiempos en los que vivimos es necesario que ciertos retos y metas pasen del aspecto individual al colectivo. Para finales del año 2015, el gobernador saliente, Alejandro García Padilla, nos lanzó un desafío como pueblo: adaptarnos al uso de las bolsas reusables y alejarnos de la dependencia a las bolsas plásticas desechables. Este extraordinario desafío tiene como objetivo: promover un estilo de vida eco amigable y sustentable en la población puertorriqueña. Para esta servidora, esto es una meta colectiva alcanzable, aunque con grandes retos individuales. Uno de los grandes retos de esta iniciativa es establecer el conocimiento sobre este asunto en la comunidad general.

Ciertamente, eliminar el uso de las bolsas plásticas desechables tiene como objetivo la búsqueda de nuevas estrategias para el manejo de nuestros desperdicios sólidos. Datos obtenidos de la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS) estiman que anualmente circulan alrededor de mil millones (1,000,000,000) de estas bolsas y menos del 1% se reciclan en Puerto Rico. Una cantidad exorbitante para una isla que enfrenta una problemática de manejo y disposición de los desperdicios sólidos o “basura” en sus vertederos.

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Aunque la búsqueda de nuevas estrategias para manejar nuestra basura siempre trae controversia, es la educación en la comunidad el primer aspecto a considerar antes de implantar nuevas ideas. La educación, en este caso ambiental, sienta las bases para estimular un cambio positivo en la comunidad. Este cambio invita a pensar diferente e innovar nuestros hábitos de consumo a unos más acorde con nuestra realidad como pueblo.

Bajo esta premisa, la ley 247 de diciembre de 2015, en su Artículo 5, encomienda la parte educativa a tres agencias gubernamentales principales: el ADS, el Departamento de Asuntos al Consumidor (DACO) y la Junta de Calidad Ambiental (JCA) junto con los municipios a “realizar un programa educativo y de orientación intenso y multifactorial dirigido a informar a la comunidad en general sobre la implantación de esta Ley” (Artículo 5). Sin embargo, dichos esfuerzos educativos y de orientación por parte de las agencias pertinentes se han dirigido hacia los comerciantes, con muy poca atención hacia la comunidad en general, el cual es la principal población a impactar según lo establece la ley.

No obstante, debo destacar la labor intensa que han realizado las organizaciones sin fines de lucro, en particular el movimiento Basura Cero que anticiparon esta brecha y se apropiaron de los centros comerciales, ayudando y regalando una bolsa reusable a cada persona que se acercara a ellos. Son estas pequeñas acciones las que resultan en cambios para mejorar como país.

Educar nos toca a todos. Es nuestro deber esforzarnos y hacer patria enfrentando este desafío lanzado. Veámosle el lado positivo y transformemos nuestros retos individuales en oportunidades de crecimiento con el único objetivo de decir: ¡Boricua, lo hicimos como colectivo!

- ANUNCIO -Informe Agrícola no se solidariza necesariamente con las expresiones vertidas en el artículo. Nos toca a todos, individualmente, estudiar la información y asumir postura al respecto.